Fuentes de estrés

familia caminando y usando mascarillas

Niños pequeños

  • Tensión en casa
  • Cambios en casa
  • School
  • Amigos
Grupo de adolescentes con máscaras protectoras

Adolescencia

  • Eventos externos o situaciones en los medios
  • Academicas
  • Amigos / compañeros
  • Las relaciones románticas
  • Presión por consumo de sustancias y alcohol
  • Irritabilidad e ira: Los niños suelen expresar sus sentimientos a través del comportamiento. Los niños y adolescentes estresados ​​pueden ser de mal genio o confrontativos.
  • Cambios en el comportamiento: Un niño pequeño que normalmente tiene un temperamento tranquilo se está comportando de repente. Un adolescente muy activo que de repente se aísla en su dormitorio. Todos estos son cambios repentinos que pueden ser una señal de que los niveles de estrés son altos.
  • Problemas para dormir: Un niño o un adolescente puede quejarse de sentirse exhausto o de dormir más de lo habitual. Estos son signos de que el niño o adolescente está experimentando interrupciones del sueño o simplemente duerme menos de lo que necesita.
  • Descuidar responsabilidades: Si un adolescente de repente deja caer la pelota en responsabilidades como tareas, quehaceres domésticos o actividades más placenteras como eventos y salidas, el estrés podría ser un factor.
  • Cambios en la alimentación: Comer demasiado o muy poco pueden ser reacciones al estrés.
  • Enfermarse con más frecuencia: El estrés puede manifestarse como síntomas físicos. Los niños que sienten un mayor estrés a menudo experimentan dolores de cabeza o de estómago y pueden hacer viajes frecuentes a la enfermería de la escuela o al pediatra.
  • Duerma bien. El sueño es fundamental para el bienestar físico y emocional. Los expertos recomiendan de 9 a 12 horas de sueño por noche para niños de 6 a 12 años. Los adolescentes necesitan de 8 a 10 horas por noche. El sueño debe ser una prioridad. Limite el uso de la pantalla por la noche y evite mantener dispositivos como teléfonos celulares, tabletas y computadoras portátiles en el dormitorio.
  • ¡La actividad física es un eliminador de estrés esencial para personas de todas las edades! El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. Recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad para niños de 6 a 17 años.
  • Hablarlo. Hablar sobre situaciones estresantes con un adulto de confianza, como un padre, un maestro, un entrenador o un terapeuta, puede ayudar a los niños y adolescentes a poner las cosas en perspectiva y resolver problemas.
  • Equilibre la diversión y la tranquilidad. Al igual que los adultos, los niños y los adolescentes necesitan tiempo para hacer lo que les brinda alegría. Mientras que algunos niños pueden ser bolas de energía, otros necesitan más tiempo en silencio. Encuentre un equilibrio saludable.
  • Sal afuera. ¡Pase tiempo en la naturaleza! Es una forma eficaz de aliviar el estrés y mejorar el bienestar general. Los investigadores han descubierto que las personas que viven en áreas con más espacios verdes tienen menos depresión, ansiedad y estrés.
  • Escribe sobre eso. Las investigaciones han descubierto que expresarse por escrito puede ayudar a reducir la angustia y mejorar su estado de ánimo. Escribir sobre sentimientos positivos, como expresiones de gratitud, puede aliviar los síntomas de ansiedad y depresión.
  • Manténgase flexible. La resiliencia implica mantener una actitud flexible. Encontrar este equilibrio en su vida mientras se enfrenta a circunstancias estresantes y eventos traumáticos es clave para desarrollar la resiliencia.

Los padres y otros cuidadores tienen un papel importante que desempeñar al actuar como modelo, adoptar sus propios hábitos saludables y ayudar a los niños y adolescentes a encontrar estrategias para controlar el estrés. Algunas formas en que los padres pueden ayudar:

  • Modele un afrontamiento saludable. Los cuidadores pueden hablar con los niños sobre cómo se han enfrentado a sus propias situaciones estresantes. Hablar sobre los problemas personales apropiados y los pasos para resolverlos o afrontarlos normaliza la angustia en la vida.
  • Deja que los niños solucionen problemas. Es natural querer solucionar los problemas de su hijo. Trate de no resolver cada pequeño problema con el razonamiento y la lógica. En su lugar, anímelos a procesar sus sentimientos y trabajar en habilidades de afrontamiento para ayudarlos a manejar el momento difícil. Deje que sus hijos intenten resolver sus problemas de bajo riesgo por sí mismos. ¡Esto mejorará la confianza!
  • Promover la alfabetización mediática. Los niños y adolescentes pasan mucho tiempo en línea, donde pueden encontrarse con material cuestionable, acoso cibernético u otras presiones de grupo. Los padres pueden ayudar enseñándoles a sus hijos buenos límites y formas de navegar las presiones digitales.
  • Combatir el pensamiento negativo"Soy terrible en la ciencia". ... "Odio la forma en que me veo"....   "¡Nunca conseguiré el trabajo!" Los niños y los adolescentes pueden fácilmente caer en el hábito del pensamiento negativo. Cuando los niños se encuentren atrapados en pensamientos negativos, no los refute simplemente. Pídales que desafíen el pensamiento negativo. ¿Qué evidencia tienes para eso? Si tuvieras que argumentar lo contrario, ¿cómo sonaría? Aprender a procesar estos pensamientos de manera positiva les ayudará a desarrollar resiliencia al estrés.

Fuente: American Psychological Association

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